25 de mar. de 2014

Entre dos tiempos, una novela para todos


Si tuviese que encuadrar la novela Entre dos tiempos en un género literario, éste sería el de narrativa de misterio, intriga o suspense; pero creo que me quedaría corta, porque un tema básico de la misma es el de las relaciones de pareja, de amistad y en general, de las relaciones humanas.
Escrita con un lenguaje sencillo y, en consecuencia, de fácil lectura, sus páginas abarcan toda una serie de posibilidades en el mundo de los afectos, sin caer en el romanticismo. Y no es que yo critique la novela romántica, que tantos éxitos ha cosechado y sigue cosechando, sino que Entre dos tiempos en general, no sigue ese corte, a pesar de que incluye algún que otro pasaje que responde a esa línea.
El propio título junto con la sinopsis de la contraportada hacen pensar en el pasado y en el presente (los dos tiempos). Se suele decir que el pasado ya no existe, pero en esta obra se observa todo lo contrario: el pasado nunca duerme y se mezcla con el presente, en principio único tiempo existente, a través de su influencia en la vida de los personajes por medio de recuerdos todavía vivos, de emociones y de secretos.
El tiempo ha sido objeto de estudios filosóficos importantes y de temas literarios de autores con gran renombre; sin embargo, en la novela su presencia aparece de forma natural y espontánea, sin apenas cuestionarlo. No obstante, si se profundiza en ella, puede constituir un punto de reflexión en cuanto a su concepción en la vida cotidiana. Y es que se trata de una obra cercana, tanto por su contenido como por sus diferentes personajes, que representan a personas con las que podemos encontrarnos en nuestro andar diario, unas más complejas que otras.
Asimismo las diferentes visiones sobre, principalmente, el mundo de la pareja ofrecen un abanico de vivencias, entre las que probablemente el lector encuentre identificada la suya propia.
Clara Andrade encarna el prototipo de mujer complaciente, que poco a poco se rebela incluso contra sí  misma, mientras que Ian Cook representa al hombre independiente y protector de su libertad individual, con teorías muy poco convencionales, que darán lugar a la ruptura del matrimonio. Es entonces cuando ella regresa a la casa de sus abuelos, en la que sus reflexiones, su encuentro con el pasado y su curiosidad innata la llevan a vivir una experiencia difícil de olvidar.
El amor, el desamor, las apariencias, la libertad, la amistad, la lealtad y la fidelidad, junto a la locura y las contradicciones internas conforman una amalgama que lleva a preguntas tales como: ¿hay un modelo para el amor?, ¿el romanticismo es perjudicial?, ¿se puede vivir contra los propios principios y valores?...

En definitiva, se trata de una novela aparentemente sencilla, tras la que se esconde el planteamiento y cuestionamiento de la vida misma. 

8 de mar. de 2014

Día Internacional de la Mujer


A ti, mujer,
que cada día te levantas
aunque la noche haya sido amarga
y te enfrentas a un mundo
que tantas veces desgasta.
Que cada mañana abres tus ojos
y sientes frío en el alma
al contemplar la injusticia
de las mujeres marginadas.
Y no comprendes por qué
aún existen esas patrañas
si todos somos iguales
que ya a ninguna se engaña.
A ti, mujer,
Que no te detienes y les plantas cara
a aquellos que quieren pisarte
en cuanto les das la espalda
y a otros que van de frente
y te clavan dos puñaladas,
queriendo demostrarte que
ellos son los que mandan.
Mujeres del mundo, uníos,
no permanezcáis calladas,
que se oigan vuestras voces
allá en la lontananza,
para que nunca se repitan
las muertes de aquella fábrica.

Presentación de Entre dos tiempos



Como si todas las fuerzas del mal tiempo se hubiesen confabulado entre sí, el día 6 de febrero de 2014 fue de los peores de este invierno y no creo que sea una sensación mía nada más. 
A pesar de todo, la sala no estuvo vacía, como temía. Faltó gente, desde luego, y es comprensible; pero las personas que asistieron me transmitieron ese calor y esa energía tan necesarios en actos como este.
Cuando las veía llegar empapadas y con el cabello revuelto, me daban ganas de abrazarlas y decirles "¡pero qué buenos sois!". De hecho, creo que con algunos lo hice. Para mí fue emocionante y necesitaba expresar mi gratitud y mi cariño. 
El Edificio Sexto del Museo de Pontevedra no está lejos, pero nos fuimos en taxi para no llegar chorreando y para que todos mis arreglos no se fuesen volando con el vendaval. 
Ya nos esperaban algunas personas, entre ellas el escritor Luis Anguita Juega y su mujer Menchu, que me dieron una alegría no solo con haber viajado desde La Coruña, sino también porque se quedaron a dormir en Pontevedra para poder cenar con nosotros. No puedo nombrar a todos los  asistentes, sería largo; pero sí reiterarles desde aquí mi gratitud: compañeros de trabajo, amigos de hace años, vecinos, conocidos, varios contactos de facebook, que nunca fallan (así, María Rey Canicouba, Blanca Sánchez Dios y Bea Arjona, tres mujeres entrañables con las que sé que puedo contar y me siento orgullosa de su amistad)  y, por supuesto, mi marido y mis tres hijos y algunas personas que no conocía.
Abrió el acto la diputada provincial de Cultura, que dio la palabra al editor José Membrive, de ediciones carena, quien dijo unas cosas preciosas. Él dio paso al magistrado Manuel Almenar Belenguer, que nos volvió a sorprender a todos con su oratoria, su estudio de la novela y con la parte que me dedicó a mí (casi me meto debajo de la mesa).
Después, me tocó a mí hablar y bueno, creo que estuve normal. No me sentía especialmente nerviosa, aunque sí emocionada.
Sorpresivamente, José invitó a Luis Anguita a subir a la mesa y su improvisación fue estupenda.
A todos quiero también agradecerles esa tarde que me dedicaron a mí y a mi novela, sin dejar de citar a la también escritora Fátima Chamadoira, que me acompañó ya desde varias horas antes.

Al final, firmé ejemplares y nos dirigimos los “carenianos”, cónyuges y Fernando, de la Librería Baroja de Pontevedra, con su pareja Marina, a cenar en un lugar muy agradable, en donde disfrutamos, sobre todo, de la compañía los unos de los otros. 

17 de feb. de 2014

José Membrive, editor: Entre dos tiempos y la ciclogénesis sentimental



(Para Carmen Novo y su maravillosa familia. Con todo mi cariñoso agradecimiento).

Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly…
telling my whole life
with his words,
Killing me softly,
(Roberta Flack)

Si cuento que al aterrizar en Vigo hasta la ciclogénesis formaba un nido frío, fresco, pero emocionante y acogedor, que a modo de carrusel jugaba con el avión, se me dirá que eso no tiene nada que ver con la Novela entre dos tiempos pero yo creo que sí porque como en Galicia naturaleza permanece fuerte, viva, también lo está su alma: la literatura.
Un día en Santiago me pareció ver que los sueños caminaban por las calles y en otro tuve la sensación de que en Galicia la muerte tiene un algo de dulzura y de que la morriña es el arte de confitar los dramas.
Y es que la tragedia no tiene por qué ser amarga. Podemos ser asesinados, al menos en Galicia, dulcemente como en la canción de Roberta Flack. Y esa es la sensación como lector de la novela “Entre dos tiempos”: que la pluma serena de la sirena Carmen Novo canta fragmentos melodiosos en los que uno queda enredado para siempre y cuando se da cuenta, todas sus convicciones han naufragado y ya no hay reparación posible.

Suavemente, Carmen Novo, nos va matando, nos va expulsando de los conceptos en los que nos guarecíamos para explicarnos a nosotros mismos la más decisiva dimensión humana, en relación con nuestra felicidad: el resbaladizo laberinto afectivo.
Clara Andrade y Ian Kook, como algunos otros personajes, se aman con la misma pasión que van destruyendo las mutuas convicciones que cimentan dicho amor. En esta novela no hay personaje sin drama, no hay amor sin contraindicaciones, hasta el odio parece fluir de un manantial de afecto originario que el personaje no supo encauzar.
Estamos ante una obra coral en la que el debate entre amigos puede remitir a los diálogos platónicos, resucitados por Juan de Valdés y más lejanamente a la ambientación de las églogas de Garcilaso, pero muy directamente conectados al humanismo renacentista que las generó.
Y tal vez sea ese el secreto del drama amable pero radical que vertebra la novela: la resurrección del clasicismo humanista como cosmovisión válida para estructurar, o mejor dicho, para reestructurar la vida actual.
La novela bien podría titularse: entre dos cosmovisiones. Y ahí está el secreto de su agridulzura. Hasta ahora el humanismo se había mantenido encerrado en los talleres de los artistas y en las torres de marfil de los creadores, pero ahora se está plasmando, filtrándose seductoramente en los aspectos cotidianos de la vida. Y el amor en clave humanista diluye las relaciones de dependencia y derrumba la parafernalia de cartón piedra que suele regir tanto nuestra vida como la de los personajes pincelados magistralmente en esta obra.
En la literatura gallega ha estallado una especie de ciclogénesis que fluye con dulzura corrosiva. Pero, claro allí se puede asumir, están acostumbrados a vivir entre borrascas sin perder la sonrisa. Los árboles de las hermosísimas calles céntricas de Pontevedra parecen cimbrearse de alegría ante la presencia de la tempestad, es más, a veces sueltan sus rosas para que sean degustadas por los labios del viento.

Allí se lo pueden permitir porque su naturaleza poderosa puede arrasar las convicciones y el mar aprovecha para inundar las plazas con su espuma blanca sin que pase nada.
Pero no estoy muy seguro de qué puede ocurrir cuando la ciclogénesis afectiva se traslade a otros territorios menos preparados. Lo que en Galicia es vivir entre dos tiempos, aquí puede serlo entre dos temporales.
Por lo pronto conozco a más de un lector que, a la primera ráfaga de hojas de esta novela, se ha quedado sin techo. Y esto es solo el comienzo. Más de un lector será dulcemente asesinado y tendrá que reinventarse su propia resurrección, porque eso sí, en Galicia la muerte y la vida, la tragedia y el amor, se fecundan en una danza cíclica e inmortal, como los sueños de los peregrinos.





26 de ene. de 2014

Camino literario




Creo que es sabido que entrar en el mundo de la literatura no es nada fácil y que, una vez que estás dentro, tampoco es sencillo mantenerse y mucho menos abrirse paso entre tantos escritores de renombre. Y es que pienso que hay muy poca ayuda para promocionar a los noveles: tienes que "buscarte la vida" cómo buenamente puedas y sepas.
No me cabe duda de que las redes sociales son un medio idóneo para ello, pero también es cierto que hay mucha competencia y que, al menos yo así lo siento, no debes pasarte y aburrir a los posibles lectores lanzándoles publicidad a cada rato, ya que incluso puede resultar molesto.
No voy de mártir: es algo que no me gusta nada; además en mi caso no hay quejas, sino agradecimiento sobre todo a Pontevedra, en donde mis novelas son muy bien acogidas. Las personas de mi ciudad de adopción han respondido de una forma sorprendente y me llena de orgullo y gratitud. 
Varios medios de comunicación (Pontevedra Viva, La Voz de Galicia, el Diario de Pontevedra,...) también colaboraron y colaboran con dar a conocer la publicación de los libros y los eventos relacionados con ellos. En realidad, los periódicos, digitales y de papel. Los demás, prácticamente nada.
Me llaman la atención las librerías. He sido muy ilusa: pensaba que por el hecho de ser una persona que vive o nació en un sitio determinado, aquellas te pondrían en un lugar privilegiado de su escaparate. Pues no, no  no hay ni un huequecito para una novela. Son los "grandes" quienes los ocupan, esos que ya casi no necesitan publicidad por ser de sobra conocidos. Pero parece que es lo que vende y esto es lo que importa.
Por supuesto, hay excepciones: la Librería Baroja hace mucho por todos los escritores pontevedreses y la Librería El Pueblo sí ha puesto mi segunda novela, Entre dos tiempos, en el escaparate. En las otras no la he visto.
Y no digamos ya las librerías de otras ciudades. Entiendo que las pequeñas no se arriesguen, aunque me parece que se pueden devolver los sobrantes; pero las grandes...solo por encargo y a veces ni eso, aunque pongan la portada en sus páginas web.
En fin, que yo seguiré tratando de caminar por el sendero literario, pero ahora sé muy bien con quién puedo contar.

30 de dic. de 2013

Carta a una mujer maltratada


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Querida desconocida: Sé que estás sufriendo a causa del trato que te da tu marido. Tal vez ni te das cuenta de que eres una mujer maltratada, y yo quiero ayudarte. ¿Me dejas?.
Mis palabras pensarás en principio que te hacen daño y seguramente dejarás de leer en algún momento; pero volverás a hacerlo, porque en el fondo sabes que tengo razón.
Crees que te quiere a pesar de sus insultos, de sus amenazas, de sus golpes y de sus desprecios, porque después llora, dice que se arrepiente, que no sabe qué le pasa y te pide perdón, prometiéndote que nunca más lo volverá a hacer. Cuando le oyes decir que te quiere, tu sensibilidad sale y lloráis juntos abrazados, incluso piensas que tú tuviste parte de culpa, porque en cierta forma lo provocaste al llevarle la contraria o al reprocharle que llegó tarde o que bebió demasiado. Llegas a compadecerlo pensando que fuiste injusta, porque es un buen hombre, pero no está bien, algo le pasa en su cabeza.
Pasan unos días tranquilos y vuelve a suceder y vuelves a pensar que todo iba bien y que lo estropeaste, porque si hubieses estado como aquellos días, en que no te quejabas ni protestabas, todo hubiese seguido igual.
No te das cuenta de que no tienes culpa alguna. No hay nada que justifique una paliza, ni hay nada que justifique la humillación, ni hay nada que justifique un trato así. Aun en el caso de que  tú hubieses hecho algo mal, no sería justificable. ¿O acaso tú haces lo mismo con él?. Como mucho, sólo te defiendes; pero casi ni a eso llegas.
Tu cara refleja sufrimiento, triste, con ojeras, y ese nerviosismo que te acompaña es producto del miedo, miedo a que en cualquier momento explote de nuevo; estás en alerta constante.
No te dejes maltratar más, por favor. Ni tú ni nadie lo merece, y quien pega una vez pega dos y tres y cuatro..., y quien insulta, amenaza, controla tu vida, te veja,...no cambia, lo repetirá. No puedes permitirlo, amiga. Tu vida es muy valiosa y puedes encontrar la paz  y la alegría que te faltan.
Si no eres capaz de dar el paso de dejarlo para siempre -porque para siempre tiene que ser, pues de otra forma volverás a lo mismo-, busca ayuda en profesionales o, al menos, consúltales. No necesitas dinero: te atenderán gratuitamente en el Ayuntamiento o en el Centro de Información a la Mujer de tu domicilio o llama al teléfono 016 o a otro teléfono de ayuda de tu Comunidad Autónoma. Si estás fuera de España, probablemente tendrás algo similar: la propia policía puede informarte.
Piensa también en tus hijos, que están viviendo esa pesadilla de ver a su padre atacando a su madre. Ellos sufren también, y es muy posible que en un futuro tu hija sea una mujer maltratada y tu hijo un maltratador, porque esas conductas se aprenden.
Piensa en ti. No aguantes más. Tu vida puede ser muy diferente o seguir así. Tú decides.
No tengas vergüenza, porque nadie se va a asustar; no eres la única a quien le sucede. Lo vergonzoso es el comportamiento de él.

Te va a costar, amiga mía, pero te aseguro que ese esfuerzo merece la pena: imagínate un futuro sin miedo, sin gritos, con tranquilidad. Te lo mereces.

24 de dic. de 2013

Entre dos tiempos


Pues sí, ya tengo la segunda novela publicada, Entre dos tiempos. El día 9 de este mes de diciembre ha salido a la venta. Es una nueva satisfacción e ilusión, que debo también a ediciones carena. La verdad es que no se me pasó por la cabeza acudir a otra editorial: con ediciones carena me encuentro muy bien y creo que esto es importante. José Membrive, el editor, es una persona muy cercana, amable, respetuosa y muy profesional al mismo tiempo. Es fácil cogerle cariño y confianza. Un día, en otro post, hablaré de esta editorial, que ya me resulta tan familiar.
Hace poco más de un año que se publicó Quiero mi vida y la ilusión continúa. Ya dije en la Voz de Galicia, cuando Alfredo Penide me hizo una entrevista, que se puede comparar con tener un hijo: sientes lo mismo con el primero, con el segundo y con el tercero, aunque existan pequeñas diferencias derivadas de la experiencia.
Entre dos tiempos es diferente a Quiero mi vida. Así quise que fuera, ya que no me apetece anclarme en un tema determinado, aunque no renuncio a repetirme pasado cierto tiempo.
No obstante, tienen algo en común: son novelas actuales, que tratan de algún tipo de problemática asimismo actual. Me gusta abordar lo cotidiano, sin perjuicio de que la trama no sea tan habitual.
Esta vez quise que estuviese presente la intriga y espero haberlo conseguido, así como cierta acción.
Entre dos tiempos se desarrolla en Mondoñedo (Lugo), ciudad esta última en la que nací, por lo que aparecen en el libro lugares conocidos de ambas localidades. ¿Por qué en Mondoñedo?  Porque la protagonista, Clara Andrade, después de su divorcio, tenía que volver a su tierra y en concreto, a una gran casa de campo situada en un lugar cercano de la capital de la provincia: Mondoñedo me sedujo por su belleza, su historia y su ubicación.
Clara regresa a la casa que sus abuelos le dejaron en herencia y en ella el pasado se une al presente, por medio de los recuerdos, de las personas y de algunas preguntas sin contestar. Es una mujer curiosa, que investiga aquello que le inquieta de alguna manera. Ella es la protagonista principal, pero a su alrededor se mueven Dorita, la antigua sirvienta; Bernardo, su hijo; Sabela, su nieta; Ian Cook, su exmarido; Santi, Milagros, Juan el anarquista, Víctor y otros cuantos personajes que tienen mucho que decir.
Las relaciones de pareja, el amor, la amistad... ¿hasta que punto nos afectan?, ¿existe la relación perfecta?,
¿todo vale?,...
Espero y deseo que os guste esta segunda obra y que tenga, al menos, la misma acogida que la primera.